10 razones para votar a Escaños en Blanco

Como ya sabréis, el único punto del programa del partido político Escaños en Blanco es conseguir la reforma de la Ley Electoral para que el voto en blanco sea computable. Es decir, que a los votos en blanco que se emitan se le asignen los escaños que correspondan, quedando éstos vacíos. Como no es posible en la actualidad, se crea este partido para que los electores puedan votarlo, comprometiéndose sus candidatos a no tomar posesión del escaño que les pudiera corresponder y no cobrar por tanto ninguna contraprestación. El partido, como tal, tampoco cobrará ninguna de las subvenciones que puedan corresponderle por los votos conseguidos. Conseguido el objetivo, la reforma de la ley al respecto, el partido no tendrá razón de ser y se disolverá.

Hasta aquí, una descripción aséptica de la situación. Pero ¿qué razones pueden tener los ciudadanos para lograr esta reforma? ¿Se trata de un capricho de unos cuantos ácratas para fastidiar al sistema? ¿Por qué hay que votar a este partido y no a otros para conseguir esta reforma? y ¿es realmente necesaria la modificación de la ley electoral en estos términos? La reflexión sobre este tipo de cuestiones me ha ayudado a tomar mi decisión de voto en las pasadas elecciones general (20-N-2011), y por si a alguien le interesa, estas son las conclusiones a las que he llegado.

10 razones para votar a Escaños en Blanco

  1. Legalidad – La regulación del derecho al voto libre es un Derecho Fundamental, reconocido en el art. 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y en el título primero, los derechos y deberes fundamentales, artículo 23, de la Constitución Española de 1978. Es importante recalcar que estamos hablando de un Derecho Fundamental, a la altura del Derecho a la Vida, al de la Libre Expresión de las ideas, el de la Libre Asociación, etc. Lo que se reclama, por tanto, no responde a una opción política o ideológica en concreto, sino afecta por igual a todos los ciudadanos sujetos a este derecho, voten a quien voten. Si la legislación actual impide el ejercicio de este derecho a un solo ciudadano, su reforma no es un capricho, sino una necesidad Constitucional.
  2. Libertad – Sí, porque la verdadera libertad consiste en ¡la capacidad de un ciudadano para elegir entre diferentes alternativas! o ¡no elegir ninguna! Sin esta última posibilidad no somos realmente libres. Nadie tiene derecho a obligarnos a elegir entre diferentes opciones con las que no estamos de acuerdo, sin darnos la posibilidad de no elegir a ninguna de ellas. La no elección debe ser una alternativa real más, con la misma capacidad representativa que el resto.
  3. Igualdad – De lo anterior se desprende que la norma que regule el derecho de voto, y sin entrar a discutir el diferente valor que pueden tener los sufragios en función de dónde se emitan, ha de tratar de la misma manera a todos los votantes . Pero con la actual ley, al ciudadano que decide votar en blanco se le excluye automáticamente del escrutinio. Su decisión no es tomada en cuenta de antemano, ni tiene la posibilidad de que así sea aunque cumpla todos los requisitos de número mínimo de votos que se exigen a los demás votantes. El votante del partido que obtenga el mínimo número de votos estará representado, mientras que el votante en blanco no lo estará nunca, aunque el número de votos en blanco supere todas las otras opciones juntas.
  4. Justicia – Porque además de negar la representación al voto en blanco, el actual sistema electoral arrebata a estos votantes su voluntad soberana para distribuirla entre aquellos partidos a los que, precisamente, no quieren otorgar su representación. Acomete un flagrante delito de fraude cuando se utiliza la expresión democrática de los votantes en blanco en favor de aquellos a los que estos ciudadanos rechazan.
  5. Legitimidad – El resultado de un sistema con estas carencias es que los procesos electorales dan lugar a gobiernos con importantes carencias de legitimidad democrática. Así se desprende de la última consulta electoral, donde el partido más votado obtuvo la mayoría absoluta representando al 30% del censo. El resto de partidos con representación parlamentaria son meras comparsas, aunque tienen el respaldo de un mayor porcentaje de ciudadanos. Y lo que es peor, otro 30% de los ciudadanos con derecho a voto ni siquiera existen, por no tener no tienen ni silencio, ni ausencia.
  6. Solidaridad – Conseguir una reforma de la actual ley electoral es un ejercicio de solidaridad ciudadana, ya que no se reclama un privilegio para un colectivo concreto, sino un derecho para todos. La posibilidad de sentirse defraudados por los representantes elegidos está para todos los votantes, independientemente de su inclinación política. Si esta eventualidad se llega a producir, cualquier ciudadano debería tener el derecho a no ser representado por nadie.
  7. Neutralidad – El voto en blanco no va en contra de nadie. Es inocuo, pacífico y no genera inestabilidad. Es más, lo que obliga es a un ejercicio de responsabilidad de los representantes electos. Estos son los que están obligados a dialogar, a buscar acuerdos ya mantener gobiernos estables. Es su trabajo, por eso les vota y por eso se les paga.
  8. Higiene – El mero hecho de que exista la posibilidad de que un determinado número de escaños se quede vacío, en representación de los votantes en blanco, es un factor de higiene democrática. Al candidato electo ya no le vale con conseguir que su partido le incluya en un buen lugar de una lista electoral dentro de cuatro años. Además de vencer en las elecciones, deberá convencer a sus electores durante toda la legislatura. Porque el mango de la sartén lo tendrán los votantes, no los partidos. El voto en blanco computable puede acabar con la impunidad política de nuestros representantes, ya que pueden ser votados o botados.
  9. Economía – Esta cuestión es más práctica, pero no menos importante. Los votos en blanco son gratis. Ningún partido recibe subvención por los votos emitidos en blanco, y en caso de obtener escaño, no hay que pagar sueldo ni dietas a ningún diputado. No es necesario recordar que todo ese dinero sale de nuestros impuestos, de modo que nos lo ahorramos todos, tanto los que votan en blanco como los que no.
  10. Responsabilidad – El ejercicio del derecho de voto es una responsabilidad democrática de todos los ciudadanos, también de los que votan en blanco. Promover este derecho supone profundizar en la democratización del conjunto de la sociedad. En cambio, con la actual ley electoral se promueve el desencanto, el asco y la falta de participación de los ciudadanos que ven que el ejercicio de su responsabilidad democrática no sirve para nada. El resultado es un porcentaje de abstención incompatible con el buen funcionamiento de un sistema democrático. Los peligros de mantener esta situación en el tiempo para la convivencia pacífica y civilizada son evidentes. Y sin embargo, los partidos con representación parlamentaria no tienen intención de mover un dedo en esa dirección. Con su miopía democrática, son incapaces de ver más allá de sus propios intereses electorales a corto plazo, poniendo en peligro el funcionamiento futuro de un sistema que puede llegar a colapsar, como ya ha ocurrido otras veces.

Todas estas razones son las que me llevaron a votar a Escaños en Blanco en las últimas elecciones. No se me ocurre otra manera responsable, pacífica y democrática de conseguir que el voto en blanco sea computable. Y por eso pido el voto para esta formación no sólo a los que votan en blanco, sino a los que votan nulo y los que se abstienen de votar. También se lo pido a los votantes de las otras formaciones políticas, porque aunque hoy tengan claras sus preferencias, mañana pueden sentirse defraudados por sus representantes … y cuatro años no son nada.

Escrito por Jose M ª Rogriguez Herrero el 8 de diciembre de 2011.

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La suma de la abstención, el voto nulo y el voto en blanco se constituiría como la principal fuerza parlamentaria, pero el 100% de los escaños son repartidos entre los partidos.

La partitocracia es un sistema muy sencillo que consiste en lo siguiente:
Primero, se finge que los políticos actúan por el bien de la ciudadanía, y se vota; luego, durante 4 años hacen lo que les parezca; al fin, se vuelve a fingir, otra vez se vota, y así indefinidamente.
Sencillo, ¿verdad?